¿Por qué la agilidad emocional es tan demandada?
¿Por qué la agilidad emocional es tan demandada? Según la autora del libro Emotional Agility, Susan David, la agilidad emocional es la capacidad de estar con nosotros mismos, nuestras emociones e historias y nuestros pensamientos, de manera valerosa, curiosa y compasiva. Una vez que hemos indagado sobre nosotros mismos y hemos comprendido cómo nos sentimos. Ser capaces de tomar medidas conectadas con valores para que podamos amar, vivir y liderar de la manera que queramos.
Por el contrario, la inhabilidad emocional ocurre cuando nos quedamos atrapados en pensamientos, emociones e historias que nos dominan y conducen nuestras acciones. A menudo, se trata de historias que fueron tomando espacio en nuestro inconsciente desde que éramos niños. Cuando no tenemos agilidad emocional, sin importar el área de nuestra vida que involucre, no hay espacio; sentimos algo y respondemos.
En cambio, cuando somos ágiles, podemos crear un espacio. Reconocemos cómo nos sentimos y que existen muchas formas de ser y muchas maneras de ver la misma situación y elegimos quién queremos ser.
La diferencia clave es que la gente emocionalmente hábil no es inmune al estrés o retrocesos, sino que saben adaptarse y adaptan sus acciones con sus valores y realizan grandes cambios que los llevan a un crecimiento permanente.
Vivimos en un mundo complejo y frágil en el que nuestros valores son parte esencial de nuestra brújula. Entonces, al contactarnos, conectamos con qué es la agilidad emocional y su importancia para el liderazgo. Podemos pensar mejor en quién queremos ser en una situación específica.
¿Agilidad emocional o inteligencia emocional?
Cuando hablamos de agilidad emocional, lo primero que se nos viene a la mente es la inteligencia emocional. La idea central de la agilidad emocional es que vivimos en un mundo frágil y complejo, y que nuestros valores marcan nuestro rumbo. Cuando estamos alineados con ellos, podemos acercarnos más a quien queremos ser en una situación determinada. Y eso es fundamental. La agilidad emocional reconoce que nuestras emociones contienen datos muy importantes sobre aquello que nos importa (valores), y entonces podemos usar esos datos de manera efectiva.
Por otro lado, la inteligencia emocional consiste en la capacidad de resolver problemas en un contexto de emociones malas. Pero, a diferencia de la agilidad emocional, es agnóstico en valores. No es que estos no importan, sino que simplemente no son parte de la forma en que se piensa actualmente la inteligencia emocional. Siendo esta la principal diferencia entre ambos conceptos.
“La agilidad emocional se trata de poner una pausa entre los pensamientos y las acciones, permitiéndonos tener un espacio para hacer elecciones más inteligentes y con las intenciones adecuadas”
Consejos para practicar esta habilidad
- Aprecia tus sentimientos: Diversos estudios han demostrado que luchar con tus emociones sólo las hace más fuertes e intensas. La clave es ser consciente de los pensamientos negativos, pero no dejar que estos te definan. Susan David dice que “Todos los sentimientos, tanto placenteros e incómodos, son temporales. Haz espacio para todos, deja de controlarlos y date la oportunidad de seguir adelante.” Un día difícil en el trabajo no significa, en ningún momento, que no puedas pasarla increíble en tu clase de spinning unas horas después.
- Piensa en grande: Imagina que estás en una junta y un colega se adjudica el crédito de una grandiosa idea que tú tuviste primero. Tu reacción puede ser simplemente apagar tus ánimos y dejar de aportar ideas. Susan dice “¿Vale más ver quién gana reconocimiento por una idea o tratar de conectarte mejor con tu equipo y hacer que las cosas progresen? Enfocarse en objetivos más grandes y universales te permite tomar decisiones mucho más mesuradas.
- Sé tu mejor amiga: Si te estás enfrentando a un enorme dilema, ya sea una relación personal que no puede seguir ni un día más o un ambiente laboral altamente tóxico. Pregúntate qué consejo le darías a una buena amiga si estuviera viviendo lo mismo que tú. Suena sencillo, pero es increíble cuántas soluciones, de todo tipo, puedes generar cuando separas el problema de ti y tu perspectiva. Alternativamente, pregúntate qué te sugeriría la persona que más te ama en este mundo. Su consejo puede ser más amable y lindo que tu propio monólogo interno.
¿Por qué la agilidad emocional es tan demandada?
Los procesos de reclutamiento de personas que ocupan posiciones de liderazgo en las empresas privilegian cada vez más las habilidades que reflejan la madurez emocional de los candidatos y su calidad humana.
Recursos Humanos ha evolucionado en temas de desarrollo de talento y hoy hay competencias fundamentales que debe cubrir un profesional para considerarse opción a promoción. Estas habilidades tienen que ver con el upskilling, que son las competencias que están asociadas al proceso de aprendizaje para potenciar el talento y que seamos más competitivos en nuestra área de trabajo. Y al reskilling, que es el proceso de aprender nuevas competencias para poder desempeñar un nuevo cargo, o de formar el talento para hacer un trabajo más desafiante.

Una de las habilidades nuevas que forma parte de la lista de necesidades primarias para los líderes que quieren equipos de alto desempeño. Y además lograr una vida más equilibrada, es la agilidad emocional. Susan Davis considera que “Una competencia o entrenamiento para vivir mejor es nuestra capacidad de conectar con nuestro mundo interior, pensamientos, sentimientos y recuerdos de forma saludable.”
Se trata entonces de cómo podemos usar nuestras emociones para mejorar nuestra relación con los que nos rodean. Comprender cómo manejar y trabajar nuestras emociones y lograr mayor bienestar personal. Tanto las habilidades que son resultado de upskilling como del reskilling (puesto actual y puesto promover, y que deben darnos la capacidad de alcanzar los objetivos personales y organizacionales) están basadas en gran medida en la capacidad que tiene el individuo para relacionarse consigo mismo y con otros de forma equilibrada logrando vivir con calidad.
Líderes con agilidad emocional
Un líder debe ser capaz de cuidar de sí mismo para poder cuidar de otros y no sólo me refiero a sus colaboradores, sino también a su círculo cercano, como su familia, su comunidad o la sociedad.
En este estado de madurez emocional, la persona es capaz de “florecer”. Es decir, está en un estado de éxtasis en aquello que desempeña sin importar qué actividades realiza. Es esa conexión consigo mismo que le permite perderse en aquello que ama y que le proporciona satisfacción y que trae como resultado un desempeño sobresaliente. Más allá de solo cumplir con lo que le toca.
Este tipo de persona seguramente irradiará y contagiará de ese pensamiento positivo a los que lo rodean. Por ejemplo, hay muchos líderes que logran el compromiso de sus colaboradores al transmitir ese ADN positivo. Influyen de forma equilibrada de tal suerte que los miembros se sienten influenciados y seducidos por su compromiso genuino, así que no hay que retenerlos, ya que ellos solos están fidelizados.
¿Qué tienen en común los líderes que tienen esta característica?
Identifican bien sus sentimientos, son capaces de comprender qué sienten, con qué intensidad y cómo logra regresar a su estado de equilibrio nuevamente, perdona aquello que ya está en el pasado sin perder la vida pensando en lo que no pudo controlar. Le da vuelta a la hoja y cierra ese capítulo con compasión consigo mismo.

Sabe perfectible y no se obsesiona con la perfección enfermiza, donde se pasa la vida castigándose por aquello que no ha logrado superar. Sabe que los errores son parte de la vida de las personas y es posible cometer errores y aprender de ellos. Esto mismo hace que también sea compasivo con su equipo al cual le muestra que el equivocarse es la oportunidad para mejorar y no volver a cometer ese fallo.
Estos líderes viven los valores inculcados en la niñez y desarrollados en los adultos, se respeta y le demuestra ese mismo respeto a otros con esa calidad humana, que le permite comprender los desafíos que viven los otros desde la compasión, sin juzgar, comprende y enseña aportando su experiencia y conocimientos con humildad.
Tiene la capacidad de controlar la comunicación verbal y no verbal para evitar las controversias desgastantes e innecesarias, comunicando de forma clara los que necesita para recibir la consecuencia y una relación basada en la confianza.
4 principios de la agilidad emocional
Susan Davis describe 4 principios o elementos que son fundamentales para alcanzar el bienestar. Para complementar el por qué la agilidad emocional es tan demandada.
- Libera tus emociones: Es decir, no ignores tus emociones. No las vas a cambiar, solo las pateas hacia adelante y tendrás que enfrentarlas en algún momento. El primer paso es reconocerlas. Ser conscientes de ellas y vivirlas en el presente, usarlas tanto las positivas como las incómodas, ya que entre más las usemos seremos capaces de ser maestros de ellas, reconocer dónde estás.
- Enfrentar al mundo tal y como es: Esto no significa dejar de lado el pensamiento positivo. Si no es comprender que aun en los peores desafíos somos capaces de aprender de ello y salir fortalecidos. Dejar de lado el “échale ganas” y entender que el mundo es como es, algunas cosas no las podemos controlar y no podemos ignorarlas. Tener demasiadas expectativas de otros o, de nosotros mismos y no lograrlo puede ser altamente frustrante o un nuevo desafío a conseguir.
- Todas las emociones son pasajeras: No serán eternas, eso significa que podemos comprender que tenemos modo de que al vivirla nuevamente seamos capaces de corregir como hemos actuado a lo largo de nuestra vida. Tenemos libre albedrío para reconocer cómo las vamos a manejar. Es necesario aceptar y tomar el mando, sabiendo cómo trabajar con ellas cuando las identificamos de forma plena.
- Permitir exteriorizar las emociones: Siendo líderes, es necesario comprender las emociones de los colaboradores y permitir exteriorizarse. Ayudando a través de preguntas poderosas se puede prevenir problemas futuros que a veces se mantienen ocultos en el lenguaje. Guardar las emociones en las empresas genera colaboradores que lastiman la cultura y contagian a otros colaboradores.
¿Entonces por qué la agilidad emocional es tan demandada?
El tener a colaboradores en un equipo de trabajo, donde la mayoría, si no que todos, cuenten con agilidad emocional ayuda a llegar más lejos. A diferenciar lo que es correcto y las actitudes que solo entorpecen el proyecto. Los expertos de recursos humanos cada vez se interesan más en personas mentalmente fuertes y ágiles, que conecten con sus sentimientos y los filten de un modo positivo y sano.
Como último consejo. Ayuda mucho escribir cómo te sientes y entender que debes hacer con eso, escribir para ti, ya que solo tú tendrás acceso a esos pensamientos. Cuando estés en un desafío personal o profesional, escribe, redacta para ti, eso te ayudará a desahogar tu alma, trata de categorizar tus emociones sin juzgarlas. También la perspectiva ayuda a ver el mundo como una oportunidad o como una calamidad. Revisa el camino trazado y ve cómo lo puedes lograr. Hay cosas que parecen más complicadas de lo que son.
Hablando específicamente de la diferencia fundamental entre inteligencia emocional y agilidad emocional, es que la primera trata de comprender las emociones propias y las de otros y de cómo funciona el cerebro ante las emociones. En el caso de la agilidad los valores son lo que rige la actuación del individuo.

La inteligencia emocional dice que somos capaces de controlar las emociones cuando somos conscientes del “secuestro amigdalar”, es decir de lo que producen estas en nuestra mente y cuerpo. La agilidad emocional, por su parte, dice que no dejemos de sentir las emociones, pero es mejor vivirlas y comprender cómo experimentarlas siendo compasivos con nosotros mismos, en otras palabras, “reaccionar de manera saludable a las emociones”.
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