Los tiempos de discriminación, cuando los líderes masculinos oprimían a las mujeres trabajadoras, son cosa del pasado. Pero la realidad es que, la igualdad en la esfera empresarial sigue siendo un tema anacrónico sobre la mesa.
Lograr igualdad entre mujeres y hombres, dentro del entorno profesional ha sido uno de los objetivos empresariales y sociales más importantes y controversiales indudablemente. El tema, resulta particularmente irónico cuando muchas veces las mujeres que logran ocupar puestos directivos son las que obstaculizan el crecimiento profesional de otras mujeres, por verlas como una amenaza y de esta forma se oponen a las acciones necesarias para promover la igualdad. Pero, ¿Conoces el síndrome de la abeja reina?
Te invitamos a continuar leyendo y saber más al respecto.
¿Mujer vs mujer? Un poco de historia
El síndrome de la abeja reina se ha discutido activamente desde los años 70 y tomó más impacto después de que se publicaran los resultados de un estudio realizado por la Universidad Estatal de Toronto en Canadá.
Según este estudio llevado en una encuesta a gran escala, arrojó que las mujeres no fueron oprimidas por hombres, sino por mujeres colegas, que alcanzaron una posición de liderazgo. Estos resultados enfatizaron que las mujeres son incluso más duras entre sí que con sus colegas masculinos.
¿Por qué la relación con las abejas?
En el mundo de las abejas, la reina tiene un papel protagónico: está rodeada de varios machos y otras hembras que no son fértiles. Esto la convierte, como su nombre indica, en el pináculo de la colmena. Si bien es cierto, el síndrome de la abeja reina no se reconoce dentro de la psicología, son muchas las personas que se refieren a él para identificar los comportamientos de algunas mujeres que rechaza ayudar a otras a triunfar también.
En México como en muchas partes de Latinoamérica, se nos enseña desde pequeños a competir con los demás. De hecho, el impulso que sentimos para hacer esto viene dado por ese afán de buscar cierto reconocimiento. Por eso, cuando queremos ser mejores, muchas veces no lo hacemos para crecer emocionalmente, sino para brillar, destacar y hacer que los demás nos envidien.
El síndrome de la abeja reina habla de todo esto, pero con énfasis en las mujeres. En general (y por desgracia) la sociedad patriarcal enseña a las niñas a envidiarse unas a otras y a criticar a quienes están a su lado. A diferencia de los hombres, ya que su socialización suele estar más centrada en ver a otros niños como amigos o como compañeros en las batallas durante los juegos.
Si bien es cierto que, poco a poco, los estereotipos van evolucionando y la educación se vuelve más igualitaria, todavía hay padres con ciertos atavismos que obligan a sus hijas a comportarse de esta forma. Detrás de estas actitudes y comportamientos de superioridad se esconden una serie de deficiencias emocionales. Por lo tanto, es importante tener en cuenta esto antes de realizar juicios de valor contra una persona sin importar su género. En otras palabras, la superioridad puede encontrarse en el ADN tanto de hombres como de mujeres.
¿Cómo identificar a las abejas reina dentro de la organización?
Para saber si una mujer padece el síndrome de la abeja reina, sólo tenemos que observar cómo se comporta. Si miramos de cerca veremos que:
1.- No muestran la misma actitud con todos. En general, suelen tener una actitud negativa hacia los nuevos y menos experimentados miembros del equipo laboral.
2.- Prefieren comunicarse con trabajadores varones en lugar de mujeres. Esta situación surge del deseo de ser aceptadas y del miedo a ser desbancada.
3.- Suprimen sus rasgos femeninos y muestran rasgos masculinos, en algunos casos. Debido a que los hombres parecen más fuertes en el entorno laboral, las “abejas reinas” piensan que entablar comunicaciones de temas femeninos con compañeras o subordinadas las hará parecer débiles.
4.- A menudo creen que los logros de la empresa se deben a ellas. Por el contrario, piensan que, en caso de falla, es provocado por otras personas. Las personas con este síndrome dividen a las personas en exitosas y fracasadas.
¿Y si en lugar de acusar a la “abeja reina”, repensamos la organización de la colmena y todo su entorno?
Es largo el camino que hay que recorrer en cuanto a la igualdad, sin embargo, a pesar de las ventajas que implica utilizar el término “abeja reina” para describir las barreras que impiden que las mujeres ocupen cargos ejecutivos en las instituciones en las que trabajan menospreciando el trabajo de otras, este concepto forma una explicación de solo un aspecto de ellas, sin presentar un panorama completo.
Proporcionar la necesaria igualdad de género provocará que no debe haber ningún grupo ventajoso o desventajoso. Los empleados deben ser evaluados según su desempeño laboral, no según su género. Por lo tanto, las empresas y trabajadores a corto plazo, deben ayudar a que las estructuras organizativas no vinculen un comportamiento típico de género al obtener un liderazgo.
Es fundamental que, en todos lados, la diversidad y las fortalezas personales puedan valorarse independientemente del cuadro y buscar gerentes comprometidos e inteligentes, ya sean hombres o mujeres, para que animen a las próximas generaciones a no producir prejuicios y hacer que todos desarrollen sus características al máximo.









